
Un grupo de unas 20 personas delimitó lotes con estacas y alambrado, en un espacio de tierras fiscales.



Con las primeras luces del domingo, los vecinos de la calle José Ingenieros comenzaron a apreciar “un río de aguas servidas” frente a sus casas.
El desborde con el que los frentistas de ese sector de la ciudad se encontraron es muy grande y recorre el lateral del paseo de las vías, desde calle Mendoza hacia el oeste, por varias cuadras.
“Me levanté a las 7.30 y ya estaba así de llena la calle. No podemos cruzar al supermercado, no podemos ir a comprar pan”, expresó uno de los damnificados.
Los vecinos esperan que tomen cartas en el asunto quienes sean los responsables de la situación.













