Abuso de menores: condena civil contra Deportivo Roca y Gadañoto

Una jueza halló responsables tanto al profesor condenado en el fuero penal como a la institución deportiva.
Deportes19/05/2026

Guido Gadañoto

El fuero Civil de Roca rechazó la excepción de prescripción planteada por el club Deportivo Roca y por el entrenador Guido Gadañoto, ambos sostuvieron que la acción estaba prescripta, en el caso de abuso de una menor que jugaba al básquet (fue hallado culpable del delito de abuso sexual agravado por su posición como educador, cometido contra una alumna de 13 años).

La jueza consideró que el plazo no podía computarse desde el momento del hecho, ya que la víctima era una niña, se hallaba en una situación de vulnerabilidad y no pudo exteriorizar lo ocurrido hasta años después.

El fallo hizo lugar parcialmente a una demanda civil por daños y perjuicios contra el hombre y contra el club deportivo. La chica reclamó una reparación económica por los daños sufridos y deberán resarcirla por una cifra que supera los 40 millones de pesos.

La sentencia civil se dictó después de una condena penal firme contra el entrenador. El hombre recibió seis años y nueve meses de prisión efectiva por abuso, debido al aprovechamiento de la inmadurez sexual de la víctima. El hecho contó, además, con el agravante de haber sido cometido por quien estaba encargado de su educación deportiva y de haber causado un grave daño en su salud mental.

La jueza se refirió a las formas de mirar o interpretar los hechos que parecen neutrales, pero que en realidad pueden minimizar, justificar o invisibilizar la violencia sufrida por la víctima. En este fallo, los sesgos aparecen vinculados a estereotipos de género y a las formas en que el club interpretó lo que ocurría con el entrenador y las jugadoras.

Respecto del sesgo de desconocimiento, el club sostuvo que no sabía lo que pasaba, que era una institución grande, que no podía controlar todo y que no había denuncias formales. Para la jueza, ese “no saber” no fue suficiente, porque había rumores, advertencias y señales previas sobre conductas inapropiadas.

Sobre la naturalización de vínculos desiguales, la magistrada analizó que no se trató de una relación entre pares. El hombre era adulto, entrenador, referente deportivo y figura de autoridad. Mirar esos hechos como si fueran relaciones privadas o consentidas implica un sesgo.

Los hechos

Según la demanda y lo acreditado en la causa penal, el hombre la convocaba a su departamento con la excusa de hablar sobre estrategias, analizar rivales o tratar cuestiones vinculadas al equipo. El entrenador le pidió que no contara lo sucedido porque podía perder su trabajo y todo lo que tenía en el club.

Más tarde llegaron mensajes con contenido sexual, fotografías íntimas enviadas por él y nuevas advertencias para que ella no hablara. La jueza entendió que el entrenador se aprovechó de la inmadurez sexual de la chica, de su vulnerabilidad y de la autoridad que tenía sobre ella.

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